Educar es ir más allá de los buenos deseos y del amor hacia los hijos. Implica buscar las opciones y los medios posibles para ayudar a los hijos a crecer como personas seguras, con valores, con autoestima, con control de sus emociones… y a esto es lo que actualmente denominamos, “Educar en Inteligencia Emocional”.
Educar implica sentar los cimientos para que alcancen la madurez y la personalidad que les permita relacionarse con su entorno en todas sus dimensiones.
Es importante preparar a los niños para que aprendan a adaptarse al mundo cambiante en el que nos encontramos y que aprenda a realizarlo con felicidad.
Una buena educación a los hijos pasa por un desarrollo integral del niño: apoyo en sus capacidades intelectuales y apoyo
en la adquisición de valores y conocimiento de sus emociones.
Las capacidades intelectuales ayudarán al niño a utilizar todos los recursos disponibles para encontrar la solución a un problema.
Educar en valores permitirá al niño crecer como persona que orientará su actitud ante las situaciones cotidianas de la vida.
Educar en emociones es enseñar al niño a reconocer sus emociones, lo que siente, reflexionar sobre ello y aprender a expresarlo.
Con estos factores educacionales el niño crecerá de una manera satisfactoria, sintiéndose seguro de sí mismo, marcándose objetivos en los estudios y en la vida y aprenderá a ser honesto y respetar a los demás. Aprenderá que la mejor manera de relacionarse en cooperando y no compitiendo.
Educar en emociones y valores sería educar en estas facetas:
1. IDENTIDAD. La identidad es la conciencia que el niño tiene sobre sí mismo, tanto a nivel físico como psicológico. Es aprender a estar contentos consigo mismos.
2. AUTOESTIMA. La autoestima es la valoración que uno hace sobre sí mismo, como uno se siente con su propia persona. Es tomar conciencia de quien eres y de las características que te definen.
3. CONFIANZA. La confianza es el sentimiento que permite al niño crecer en sus propias cualidades y capacidades. Es sentirse capaz de alcanzar metas y aprender a encarar el futuro con optimismo.
4. SEGURIDAD. La seguridad es el sentimiento de tranquilidad que contrarresta el presentimiento de peligro o de fracaso. Sentirse seguro es imprescindible para que el niño pueda actuar y buscar alternativas.
5. AUTONOMÍA. Autonomía es la cualidad indispensable que debe adquirir el niño para que, no dependa de nadie. Con ello conseguirá consolidar una conducta estable para el resto de su vida.
6. RESPONSABILIDAD. Es la capacidad de elegir libre y conscientemente los principios que regirán su conducta. Al asumir compromisos, el niño aprende a reconocer y aceptar las consecuencias de sus actos.
7. AUTOMOTIVACIÓN. La automotivación es la actitud que dispone al niño a plantearse objetivos y a luchar por ellos. Nace del deseo de conseguir hacer o sentir o tener algo. Automotivarse es aprender que conseguir algo depende de uno mismo.
8. GENEROSIDAD. La generosidad es un hábito que induce a una persona a ayudar e intentar entender a los demás. Se adquiere al motivarse por el bien común.
9. ORDEN. El orden es la capacidad fundamental de saber situar o colocar los objetos o los acontecimientos siguiendo un criterio establecido, sea de lugar, tiempo, etc.
10. ORGANIZACIÓN. La organización es la actitud que impulsa a trazar un plan para la consecución de un objetivo. Aprender a organizar significa saber distribuir los medios personales y materiales con los que la persona cuenta.
A nosotros no nos educaron en estas cualidades, ¿crees que es importante educar a tus hijos a desarrollar la inteligencia emocional? ¡Puedes hacerlo! Muchas de las dificultades que los adultos se encuentran hoy en día no las hubiesen tenido si hubiesen sido educados en Inteligencia Emocional.
M. CARMEN ALONSO
PSICÓLOGA
ESPECIALISTA EN INTELIGENCIA EMOCIONAL
Un comentario